Cecilia, la protagonista de “La rosa púrpura del Cairo”, interpretada por Mia Farrow, sólo perseguía un sueño: ser feliz. En la película, su marido Monk (Danny Aiello) no le mostraba cariño alguno, la maltrataba y le engañaba con otras mujeres. Por si fuera poco, corrían tiempos difíciles porque acababa de dejar huella el crac del 29 de EE.UU.
Ante tanta tristeza acumulada en su vida, Cecilia busca refugio en el cine. La protagonista calma su vida viendo “La rosa púrpura del Cairo” y soñando con encontrar a un joven como el de la película, que consiga hacerle sonreír y volver a confiar en el amor. Y es que ya se sabe que hasta los sueños “imposibles”, si son intensos... se cumplen. Y, efectivamente, se rompe la línea que separa la ficción de la realidad, y un día el protagonista de la película favorita de Cecilia atraviesa la pantalla para vivir su historia con la chica. El personaje, Tom Baxter, al que da vida el actor Gil Shephers (personaje interpretado por Jeff Daniels), le hará vivir a Cecilia sus mejores momentos, ayudándole a ser feliz; aunque también se le planteará un problema; y es que la joven no sabe a quién quiere realmente, si al actor o al personaje.
Y como Cecilia, todos los humanos, por tendencia natural, nos inclinamos a buscar la felicidad. ¿Pero quién se atreve a describir esta palabra? ¿Está alguien seguro de ser feliz? ¿Cómo?
Existen manuales, libros que nos quieren hacer creer que siguiendo ciertas pautas llegaremos a encontrarnos con nosotros mismos y alcanzaremos un estado perfecto... ¿Y qué decir de la “hormona de la felicidad”? Sí, un euforizante natural que nos ayudará a ser felices mientras nos esforcemos en aparentarlo: - nada es bueno o malo, sino que el pensamiento es lo que hace que las cosas sean buenas o malas.
- Sonríe como si fueras feliz.
- Esfuérzate en sonreír, sin miedo al ridículo porque eso facilita que tus músculos faciales trabajen y provoquen la sonrisa. En una semana sonreirás con toda facilidad...
- Sé atento, cortés y elogia cada esfuerzo.
- A partir de hoy, cuando abordes a una persona, esfuérzate en sonreírle incluso antes de hablarle.
Ya ven, existen “secretos” que nos llevan a la felicidad. Y yo creía que ser feliz no conllevaba esfuerzo...
A todo esto se suma el grupo de expertos británicos que creen haber encontrado los “ingredientes esenciales” para hacer más feliz la vida de las personas.
Y en 2004, la señora Jones, una anciana de 92 años dijo que sus 5 reglas para alcanzar la felicidad eran liberar el corazón de odio, liberar la mente de preocupaciones, vivir humildemente, dar más y esperar menos.
¿Funciona realmente?

El diccionario define la felicidad como la situación del ser para quien las circunstancias de su vida son tales como las desea.
Ya, si entenderlo lo entiendo, pero, ¿cuál de todos nuestros deseos el que nos lleva a la felicidad plena?, y ¿es posible alcanzarla?
A lo largo de los años los distintos pensadores quisieron dar una explicación más o menos acertada a este término, queriendo dejar constancias de lo que ellos entendían por felicidad. Benjamin Franklin creía que no hay que esperarla en los grandes golpes de suerte sino en pequeñas cosas que ocurren todos los días.
Por su parte, el escritor ruso Tolstoi aseguraba que “el secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace”.
Otras tendencias son de la opinión de que la felicidad está en nuestro interior. Así lo creía Henry Van Dyke alegando que: “La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”.
Y el contrapunto a todos ellos es Groucho Marx, con su frase: “Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…”
¿Qué hace que sea tan complicado? Quizá el hecho de que es imposible que todos encontremos la felicidad en lo mismo.
Ante la monotonía de la vida diaria y la frustración de no haber conseguido lo ansiado en la vida hay quienes buscan ese fin último en los sueños, en la imaginación, tal y como hace Cecilia. Kant afirmaba: “la felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación”.
No puede juzgarse la forma en la que buscamos acercarnos a nuestro estado ideal, precisamente porque es nuestro y para nosotros.
Unos identifican el amor con la vida; otros son de la opinión de que tener amigos cerca es suficiente para ser feliz.
En mi opinión no deberíamos preocuparnos tanto por buscar la felicidad. Mejor nos dedicamos a vivir, y ya aparecerá por el camino.
Yo, como por ahora no tengo el secreto de la felicidad completa, me quedo con la frase de Thomas Chalmers “La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.”