He aquí una escena que a todos nos resulta archiconocida:

Sí, la escena de la ducha en "Psicosis". ¿Qué es lo que hace que esta escena sea tan especial? Sin duda algo que ver tiene la mano del gran Hitchcock. Este gran director mantiene la angustia desde que la figura de Janet Leigh se mezcla con la sangre en la bañera, hasta el desenlace del film. Nadie como Hitchcock podía presentar a un asesino psicópata en la pantalla de esa forma.
Este clásico, está basado en una novela del novelista de terror Robert Bloch. El actor, Anthony Perkins, más tarde se encargaría de dirigir y escribir alguna de las tres secuelas que tiene el film (y de protagonizarlas todas, claro). Pero en todas sus películas posteriores conservaría los gestos dl personaje que interpreta en el film. Pocas escenas del cine de terror son tan famosas (y están tan bien realizadas) como el asesinato en la ducha de Psicosis.
El argumento de la película es a grandes rasgos el siguiente: Una joven se aloja en un pequeño motel, del que se encarga un joven llamado Norman. Mientras toma una ducha, la joven es asesinada a cuchilladas por la madre de Norman, que intenta mantener puro y casto a su hijo. El joven debe hacer desaparecer el cuerpo. Pero la hermana de la joven y un policía siguen la pista de la desaparecida, y llegan al motel.
Es dificil resumir una película como esta, ¡hay que verla para apreciar la espectacularidad del film! Lo curioso es por qué se hizo esta película. A finales de los 60, Hitchcock se encontraba en una encerrona artística producida por la escasez de ideas; su relación con la Paramount hacía aguas tras el aborto de dos proyectos, Flamingo Feather y No Bail For the Judge, el cual había supuesto una pérdida cuantiosa de dinero y tiempo para la productora; y los competidores más directos del realizador, William Castle, Robert Siodmak y Henri Georges Clouzot, entre otros, estaban ganando terreno a pasos agigantados en esa lucha por la aceptación popular que se disputaban entre todos. De hecho el francés había estrenado poco antes Las Diabólicas (Les Diaboliques, 1954), a la postre el germen más claro de la producción de Psicosis. Hitchcock envidió esa muestra de horror tan innovador que Clouzot había fabricado valiéndose simplemente de tres excelentes actores, de unos diálogos subversivos y muy inteligentes y, sobre todo, de un par de escenas filmadas en un latente shock narrativo y de fuerte atracción para el público. El maestro inglés solicitó a su colaboradora Peggy Robertson la tarea de descubrir algún proyecto que se asemejase al filme francés, siendo la novela de Robert Bloch, Psicosis (Psycho), el material que más atrajo a Hitchcock.

Psicosis supuso un antes y después en el cine de terror. La mayoría de las cintas de psicópatas del terror moderno basan su estructura en la que Hitchcock impuso en los 60 con la historia de Norman Bates; pero salvo raras excepciones lo hacen equivocadamente. El defecto de filmes como los pertenecientes a las sagas de Viernes 13 o Pesadilla en Elm Street, u otros como El Pájaro de las Plumas de Cristal o Scream, es desechar cualquier estudio profundo de las intenciones del psicópata en la trama general, para centrarse en los golpes de efecto mejor o peor resueltos. La pesadilla de Norman Bates continuó a lo largo de otras cintas, siendo la segunda parte un producto nada desdeñable, y la siguiente un aburrimiento dirigido por el mismo Anthony Perkins.
Pero centrémonos en el remake moderno, en el Psicosis de Gus Van Sant. Esta película consiguió levantar un gran revuelo durante su mismo rodaje; su director fanfarroneó con el hecho de que sería capaz de emular la original, copiándola plano a plano, enarbolando esa discutible teoría sobre que el cine de ahora es mejor que el de antes. Por desgracia la mecha se consumió antes de tiempo, y aunque paradójicamente su Psicosis no es una mala película, el director demostró ser un auténtico bluff. No..., Psicosis de Gus Van Sant no es un filme fallido..., no es fallido siempre que sea visto descontextualizado, alejado del motivo por el que fue prefabricado, pero si de lo que se trata es de compararla con su predecesora... Gus Van Sant mintió: el director no quiso hacer un clon en color, sino coger lo mejor del filme de Hitchcock y completarlo con escenas más actuales; por ejemplo inserta un plano que muestra a Norman Bates (Vince Vaughn) masturbándose (otro defecto de la mayoría del “terror moderno”, eliminar la sutileza por lo más grueso) y, lo que es peor, convierte el personaje de Vera Miles en una estúpida estudiante norteamericana (una insufrible, patética y falta de glamour Julian Moore) devorachicles y que escucha grunge con su radiocassette. Van Sant mintió: la escena de la ducha la filma con varias cámaras, utiliza zoom y ralentí (aunque muy sutilmente), y aprovecha al máximo el desnudo de la actriz (Anne Heche). Por último, no sólo falla el director y su experimento, también falla el público: en 1960, el público gritó de espanto al contemplar por primera vez a Norman Bates vestido con las ropas de su madre; en los 90, el público se rió y se mofó de la misma escena interpretada ahora por Vince Vaughn; ¿quién falla aquí? Los logros del Psicosis de Gus Van Sant no eran muy difíciles de obtener: su excelente música no es ni más ni menos que la excelente música de Bernard Herrmann, remezclada pero la misma; la maravillosa planificación de Hitchcock ya existía, por lo que repetirla fue tarea fácil para el director, prácticas de escuela como quien dice; y los actores trabajan bien (exceptuando a Moore), aunque no logren emular a sus predecesores. Psicosis de Hitchcock es la que prevalece, mientras que el filme de Van Sant sufre un merecido olvido.

Por último, les recomiendo un libro de interés si les gustan este tipo de películas, para que se ilustren ustedes: "IMÁGENES DE LA LOCURA, la psicología en el cine" de Beatriz Vera Poseck

¿Qué papel juega la figura de la madre de Norman Bates en Psicosis? ¿Qué es lo que le pasa por la cabeza a Sigourney Weaver en Copycat para no querer salir de su casa? ¿Por qué Jack Nicholson en Mejor... Imposible lleva guantes y se lava constantemente las manos? Por sus manifestaciones insólitas y a veces extremas, por sus conductas que nos sorprenden e inquietan, la locura es un mundo cargado de posibilidades que el cine, en tantas ocasiones, ha incorporado a sus argumentos para despertar la curiosidad y cautivar al espectador. La asociación del cine y la locura se remonta a los albores del Séptimo Arte, cuando Dr. Dippys’ Sanitarium (1906) y El gabinete del doctor Caligari (Das Kabinett des Doktor Caligari, 1919) iniciaban una larga lista de filmes, que llega hasta nuestros días, con la locura como parte del argumento central. Imágenes de la locura repasa exhaustivamente el mundo de la psicopatología, describiendo los principales trastornos de la mente (autismo, amnesia, esquizofrenia, ansiedad, retraso mental, agorafobia, trastorno obsesivo compulsivo, disociación-.) y analizando su reflejo y tratamiento en el celuloide.
Un libro que cautivará tanto a los apasionados del cine como a los interesados en la psicología, y les ayudará a comprender e interpretar numerosas películas, entre las que se encuentran algunas de las obras maestras de la historia del cine, a la vez que les introducirá en el complejo y fascinante mundo de la psicopatología. Después de su lectura, muchas películas míticas, de referencia -Psicosis, El pequeño salvaje, Recuerda, Las tres caras de Eva, Memento, Spider, El aviador, El club de la lucha...-, que ya forman parte esencial de nuestra cultura, cobrarán nuevos significados. Una guía por los más oscuros y recónditos pasadizos de la mente humana a través de la gran pantalla.

Y me despido con las mejores imágenes de la película:

Información tomada en gran parte de www.pasadizo.com