La película que esta semana nos ocupa, Rebelde sin causa, bien podría dar pie a un profundo análisis sobre la juventud, sus características, su desarrollo, su forma de vida, su filosofía, y un largo etc. en la vida real. Pero, ¿qué hay de cierto en las películas que hacen una proyección sobre jóvenes aparentemente apartados de la sociedad? Antes de de que James Dean se convirtiera en el icono de esta tendencia, otros de renombre como Marlon Brandon (El Salvaje), ya habían causado impacto en la gran pantalla al enfundarse una chaqueta de cuero y adoptar una actitud indeferente del mundo.
¿Por qué esa nueva temática en el cine? Si estudiamos un poco la sociedad juvenil, su nueva filosofía de vida, sobre todo en EE.UU., podremos entender un poco esta nueva ola de producciones, que tuvieron enorme acogida, y que conviertieron a los actores en los protagonistas de los posters que envolvían las habitaciones de adolescentes en todo el mundo.
En los primeros años del siglo XX, la diferencia generacional se empezaba a notar. En Estados Unidos comenzaba a tacharse a la juventud como problemática y a esta fase de la vida como crítica y dramática. Si concretamos un poco, podemos observar que es, sobre todo, tras la Segunda Guerra Mundial cuando el joven queda al margen (o se automargina) de la sociedad. La comunciación con los padres, con los profesores, con los adultos en general, se rompe porque no se identifican con ellos. El antiguo hijo, que pasaba las tarde ayudando a su padre o escuchando las batallas familiares, obediente y tolerante había pasado a la historia. Esta imagen del joven cambia radicalmente hasta convertirse en la imagen de un consumidor adolescente que ansía su propio patrón cultural y no el que sus padres o el colegio le intenta imporner. Sólo quedaba que el cine se hicera eco de ello para asentar esta imagen y crear una nueva generación de rebeldes.
Aunque sería Rebelde sin causa (1955), la que creara el manifiesto oficial de la nueva generación, ya antes, como hemos comentado, los "rebeldes" empezaban a emerger. En El Salvaje, de Laszlo Benedek (1954), Marlon Brandon empezaba a romper las reglas marcadas por la sociedad, su rebeldía se limitaba casi siempre a la mala educación, aun así Marlon creó un héroe o un mito (el del motero que escucha rock and rolly se viste de cuero)que sería copiado por las siguientes generaciones.
Aunque todavía no se asociaban a los jóvenes con drogas o grandes dosis de violencia, es en otra película de sólo un año más tarde que la de Marlon Brandon, Semilla de maldad , de Richard Brooks (1955), cuando la reberldía tomaba fuerza, se daba en las aulas contra los profesores de una manera mucho más radical, la violencia empezaba a emerger con ímpetu. También Luis Buñuel tocó el tema en Los olvidados, cinco años antes, en 1950 donde ya mostraba a jóvenes sin futuro que vivían a las afueras de México y donde el lenguaje de la violencia era el único entendido.
James Dean estableció y fortaleció la figura que Marlon Brandon creó un año antes, una figura que representaría, junto a Natalie Wood, las inquietudes, el desarraigo, el exilio interior de toda una nueva generación. El director de la película, Nicholas Ray, bien supo captar las emociones que el paso de la adolescencia a la juventud tenía.
He aquí una escena emblemática de Rebelde sin causa, cuando Jim (James Dean) está con sus padres en comisaría. Refleja claramente la incomprensión mutua que se tienen(añadiré la traducción tras el video):
Padre de Jim: Bueno, yo quisiera darle
alguna explicación. Acabamos de
trasladarnos y el chico no tiene amigos.
Jim: Sí, sí. Dile por qué hemos venido aquí.
Padre de Jim: ¡Quieres callarte!.
Jim: ¡Dile por qué hemos venido aquí!
Padre de Jim: ¿Quieres callarte?
Jim: Tú no puedes protegerme.
Padre de Jim: ¿Por qué has de darme con la
puerta en las narices?. Trato de hacer por él
lo que puedo. ¿No te compro todo lo que
deseas?. Una bicicleta, te la regalo. Un
coche…
Jim: ¡Oh, sí!. Me compras muchas cosas.
Padre de Jim: No, no, no sólo eso Jim.
También te damos calor y cariño, ¿verdad?.
Entonces, ¿por qué haces esto? >>.
Sobran las palabras... como colofón, una muestra de rebeldía, un tributo a James Dean porque en todos nosotros existe un rebelde, porque lo exista siempre:

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