Esta película data de 1936 y su director es Charles Chaplin. Aunque en esta época el sonoro en las películas ya se empezaba a utilizar, este film es casi en su totalidad mudo, ya que Chaplin se resistía al cine sonoro considerándolo la ruina del arte de la pantomima.
Esta comedia, en la que Chaplin hace de director, guionista, protagonista, montador y compositor, significó la última aparición en pantalla de Charlot, el personaje creado por Chaplin que le dio fama mundial.
En esta película Chaplin muestra cómo se vivió la Gran Depresión Americana, cuando el desempleo masivo coincidió con la también masiva implantación de la automatización industrial. De hecho, en 1938 comentó en una entrevista: "El desempleo es la cuestión más importante...la introducción de las máquinas en el trabajo debería ser de ayuda a la humanidad, y no una fuente de tragedia dejando a la gente sin trabajo".

En el film, Charlot trabaja en una de las fábricas del sector del acero. Debido al ritmo frenético de la cadena de montaje, termina perdiendo la razón.
Tras salir del hospital, donde estaba en tratamiento, se ve involucrado casualmente en una manifestación y es encarcelado al ser confundido por un líder comunista e instigador de dicha revuelta.
En la cárcel, también sin pretenderlo, ayuda a controlar un motín por lo que gana su libertad.
Una vez fuera reemprende la lucha por la supervivencia, lucha que compartirá con una joven huérfana, interpretada por Paulette Goddard, que conoce en la calle.
Si queréis ver parte de la película aquí os dejo el trailer.
Así que si queréis rememorar a Charlot no dejéis de verla.

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