El miércoles 10 de abril de 1912, a las doce en punto, zarpaba del puerto de Southampton (junto al Canal de la Mancha, Inglaterra) rumbo a Nueva York el barco más lujoso y de mayor tamaño construido hasta entonces. Se trataba del Titanic, salido de los astilleros de Harland & Wolff de Belfast (Irlanda), que había sido botado a la mar el 31 de mayo de 1911. Este gigante de los mares era el fruto de la carrera que desde principios de siglo venía enfrentando al Reino Unido con Alemania por el dominio de los mares. Era el orgullo de su compañía propietaria, la "White Star Line".
Medía 269 metros de eslora y 28 de manga, y con un peso bruto de 46.328 toneladas, desplazaba 66.000. Su potencia de cerca de 50.000 h.p. comunicaba fuerza a sus motores, que disponían de tres hélices, y que gracias a sus 29 calderas de 5 m de diámetro cada una, con un total de 159 hornos que consumían diariamente 650 toneladas de carbón, en los momentos más favorables, conseguía alcanzar una velocidad próxima a los 24 nudos (un nudo equivale a 18,8 m).
Su característica más peculiar estribaba en un doble fondo, dividido en 16 compartimentos estancos. Como podía flotar hasta con cuatro compartimentos inundados y nadie imaginaba catástrofe peor que un choque en la intersección de dos de ellos, se le calificó de "insumergible".
Era como dice la foto el barco de los sueños...

Este vapor de lujo era como un auténtico bote flotante, superando a los deseos de los más exigentes por su lujo, comodidades y refinamientos. Resistía perfectamente la comparación con cualquier hotel de lujo; disponía de unas 3000 camas y cada una de sus "suites" de lujo medía 15 m de largo. Contaba también con un pase de cubierta privado y sus paredes estaban decoradas con maderas nobles de estilo isabelino.
En su cubierta podrían haberse construido tres campos de fútbol de primera división.
Los camarotes disponían de muebles de estilo holandés antiguo, y los de primera clase estaban decorados según periodos y estilos, desde Luis XV hasta la Reina Ana.
Se habían cuidado todos los detalles, incluso los compartimentos de tercera clase eran muy confortables para la época.


Allí, todas las proporciones y medidas eran colosales. Su tripulación estaba integrada por 904 miembros (397 entre oficiales y marineros, y el resto dedicado a la atención de los distintos servicios del pasaje).
Su escalera principal era de lo más suntuosa que pudiera imaginarse en un barco.
Las puertas estancas estaban situadas en la parte más baja del barco, en las mamparas estanco. Siempre permanecían abiertas para facilitar el paso de la tripulación. Sólo se cerraban en caso de incendio o inundación.
Foto de una puerta estanca del Titanic.

La mañana del miércoles 10 de abril de 1912, el Titanic partió del puerto de Southampton rumbo a Cheerbourg (Francia) y a Queenstwon (Irlanda), donde recogió pasajeros adicionales. El 11 de abril viró hacia alta mar por primera y última vez, en busca de las costas americanas. El tiempo era bueno y la mar estaba en calma. El capitán, Edward J. Smith, (que tras 43 años de experiencia en el mar iba a retirarse) y el ingeniero diseñador del buque, Thomas Andrews, se mostraban satisfechos por el comportamiento de su nueva nave. A pesar de lo que afirma la tradición, ninguno de ellos pretendían batir el record de velocidad en la travesía. Entre el 11 y el 12 de abril recorren 486 millas con tiempo bueno, calmado y despejado. La navegación transcurre sin mayores novedades, el barco responde bien. Entre el 12 y el 13 de abril el Titanic recorre 519 millas, con tiempo bueno. A la tarde se declara un incendio en la carbonera anterior en la sala de caldera nº 5. Se reciben las primeras advertencias sobre la presencia de hielo, pero es algo habitual en las travesías de abril. El sábado 13 en la madrugada se logra apagar el fuego declarado en la carbonera de la caldera de la sala nº 5. A las 22:30, el buque Rappahannock, al pasar junto al Titanic, le hace señales advirtiéndole de la presencia de grandes icebergs, ya que él mismo ha sufrido daños al pasar por el campo de hielo. El 14 de abril, el Titanic recibió mensajes de radio durante todo el día, advirtiendo de la presencia de icebergs flotantes. La primera advertencia fue recibida a las 9:00 hs. Luego, mensajes similares llegaron desde varios buques transoceánicos, pero solo unos pocos fueron pasados al puente de mando. Cerca de las 21:00 hs. el Capitán Smith se reunió con su Segundo Oficial Charles H. Lightoller antes de retirarse a su cabina. Ambos sabían que en una noche tan clara y sin luna sería extremadamente dificil avistar icebergs, a pesar de eso no redujeron la velocidad. Cerca de las 21:40 hs. se recibieron más avisos sobre la presencia de icebergs, pero no fueron pasados a los oficiales. Durante el día se habían ido acumulando una gran cantidad de telegramas privados que necesitaban ser transmitidos, y los operadores de radio estuvieron ocupados durante toda la noche con este trabajo. Por esto los avisos de radio sobre la presencia de icebergs fueron ignorados. De hecho, el operador que aceptó la última advertencia estaba muy irritado por la interrupción. Pero los oficiales tampoco tenían la experiencia suficiente para tratar con icebergs y se contentaron con la información procedente de la cofa del vigía. Aunque el vigía ni siquiera contaba con binoculares, ya que se habían extraviado en Southampton.

Imagen del mástil trinquete que descansa sobre el puente de mando, donde se ve claramente la cofa del vigía.

A las 23:40 hs. los dos vigias asustaron a los oficiales con el alarmante mensaje: "¡Iceberg a la derecha!". El Primer Oficial Murdoch tuvo menos de un minuto para reaccionar. Decidió detener inmediatamente el buque y retroceder a toda marcha. De esta forma se prevenía de una colisión frontal. Pero como no fue posible detener completamente el barco, la proa colisionó con el iceberg.

Más tarde, Murdoch, que no sobrevivió a la tragedia, fue severamente criticado por su decisión. De acuerdo con los analistas hubiera sido mejor gobernar el buque directamente contra el iceberg. A pesar de que se hubiera dañado la proa, probablemente el Titanic no se hubiera hundido.
En un primer momento pareció desde el puente que el golpe no había tenido consecuencias. Pero debajo, en las entrañas del buque, los efectos del choque con el iceberg eran más evidentes. Los caldereros e ingenieros escucharon un fuerte ruido y vieron el agua entrar a raudales. Se dio inmediatamente la orden de sellar las escotillas para cortar la circulación de aire a los hornos. Pero veinte minutos después de la colisión, cuando el Capitán Smith y el constructor investigaron la situación debajo de cubierta, la sala de correo estaba ya inundada. El casco del buque estaba dividido en 15 compartimentos herméticos y 5 de ellos estaban inundados, por lo que el Titanic acabaría por hundirse. Ya que de estos 5 compartimentos inundados pasaría el agua a los otros.
El constructor estimó que quedaba máximo una hora para evacuar el barco. El Capitán Smith no perdió el tiempo. Sabía que al menos 1000 personas deberían permanecer a bordo porque no había botes salvavidas suficientes, así que cerca de las 00:15 dio la orden de descubrir los botes salvavidas y envió un SOS. Cuando se lanzaron las bengalas de auxilio, hasta el último de los pasajeros se debió de darse cuenta de que algo terrible había sucedido.
El acceso a los botes siguió una regla muy simple: mujeres y niños primero, sin sus posesiones. A babor el Oficial Segundo Ligtholler supervisaba el embarque en los botes salvavidas; a estribor lo hacía el Primer Oficial Murdoch.
Alrededor de las 00:25 hs. salió el primer bote a pesar de que sólo llevaba 28 pasajeros de primera clase, cuando 65 lugares estaban disponibles. Mientras Lightoller tenía que insistir en dejar sólo a las mujeres acceder a los botes, Murdoch tenía dificultades en convencer a la gente de subirse a ellos. Unas pocas mujeres de mediana edad tuvieron que ser introducidas a la fuerza. En cubierta se sucedían dramáticas escenas. En una hora unas 25.000 toneladas de agua se habían abierto camino dentro del barco.
Cerca de la 01:00 hs. la proa del buque estaba bajo el agua.

La banda de música trataba todavía de mantener la moral de los condenados a muerte tocando animados ragtimes. A la 01:30 hs.cuando la proa ya estaba hundida en el agua, la gente apenas podía mantenerse de pie en la inclinada cubierta, unos pocos pasajeros trataron de saltar a los botes casi llenos, pero fueron detenidos con disparos de advertencia.
A las 02:15 hs. el agua había alcanzado el nivel de la primera chimenea. Luego siguieron ruidos sordos, crujidos y bramidos, la iluminación del buque parpadeó y finalmente se apagó. La popa se inclinó hasta un ángulo de 45 grados. Se había alcanzado un punto crítico entre la tercera y cuarta chimenea, y el buque se partió en dos bajo su enorme peso. La parte más grande se alzó hasta los 75 metros y luego el buque considerado insumergible se hundió, empezando por la proa.
A pesar de que teóricamente había todavía cientos de lugares vacantes en los botes salvavidas, los pasajeros remaron alejándose de aquellos que clamaban por ayuda desde el agua, por miedo a que el bote zozobrara si se subía demasiada gente. Sólo el bote número cuatro recogió a cinco personas del agua, dos de las cuales murieron a bordo.
El buque más cercano al Titanic era el vapor Carpathia. Éste había cambiado su curso inmediatamente después de recibir la primera llamada de auxilio y se dirigía a la escena del accidente.
Tardó cuatro horas en llegar, a pesar de que el capitán había dado la orden de hacerlo a toda marcha. Entre las 4:14 y las 8:30 hs., 315 mujeres, 52 niños y 126 hombres fueron registrados como pasajeros, y 120 miembros de la tripulación fueron admitidos a bordo.
De los 2.227 pasajeros a bordo sólo se salvaron 705.

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En este mapa se puede ver la posición en la que se hundió el Titanic.

Finalmente, tras varios intentos, el Titanic fue descubierto el 1 de agosto de 1985 por una expedición conjunta compuesta por la Woods Hole Oceanographic Institution y la French Oceanographic organitation IFREMER, que descubrieron los restos del Titanic en el Atlántico Norte.

Hasta ese momento siempre se había creído que los restos del Titanic permanecerían en muy buen estado, debido a las profundidades en las que se encontraba, ya que al ser tan elevada se pensó que la acción de los microorganismos en los restos del barco había sido mínima. Incluso se llegó a pensar en sacar el barco a la superficie.
Al llegar hasta los restos la realidad fue otra: "el barco sangraba herrumbre"